Los Caminantes del desierto
Los Caminantes del desierto Durante el pesado sueño medio se despertó Adán algunas veces, a causa del extremado calor y de los dolores que sentía en todo el cuerpo.
Reinaba va el crepúsculo cuando se desveló por completo, entumecido, con una sensación roedora en la boca del estómago, con la garganta y la boca secas. Arrastrándose salió de entre los arbustos hacia la abertura por la que había entrado en el bosque. Antes de atreverse a salir a la carretera estuvo breves momentos escudriñando atentamente. No vio a nadie…, no oyó ningún ruido que pudiera alarmarle. Al darse cuenta del alivio que le proporcionaba la ausencia del peligro, recordó con amargura que era un fugitivo.
