Nevada
Nevada Marvie Blaine bajaba la senda al galope, seguido de cerca por Rosa Hatt.
La agitación dio fuerzas a Hettie para montar su caballo. Recordaba los extraños ojos y las singulares palabras de Nevada. ¿Qué podrÃan tener que decirle Marvie y Rosa?
—¡Hola, Hettie! —exclamó Marvie, aún a alguna distancia de la joven—. ¡FÃjate en quién viene atrás! Hettie obedeció, mirando hacia Rosa, con emociones encontradas, llena de pánico. Marvie no se detuvo hasta estar junta a ella.
—¡Caramba, Hettie, qué cara tienes! —exclamó conmovido.
—Marvie, no sé lo que siento —repuso Hettie.
Rosa se reunió con ellos en aquel momento, anhelante, pero tÃmida, con ojos brillantes y labios entreabiertos.
—¡Oh, señorita Hettie! —exclamó extática—. Marvie me ha traÃdo aquÃ…; ya no volveré… a las «Quebradas».
—Será usted bien acogida en mi casa —respondió Hettie con voz cálida, inclinándose para besar el arrebolado rostro.
—Hettie, tú has visto un espectro…, el mismo que he visto yo —declaró. Marvie con perspicacia.
