Odio de razas
Odio de razas »Y entonces te conocí, Marian. Eras diferente a la mayoría de las muchachas blancas. Te quise tan pronto como te vi, y te respeté cuando te conocí. Por ti, dejé de beber. Y no creas que es poco para un indio el renunciar al whisky cuando ha conocido su sabor. Quise a una mujer blanca. Te llamé Bedicleash, a muchacha blanca de ojos azules. Estoy seguro de que tu influencia me alejó del destino reservado a más de un famoso atleta indio, como Sockalexis, por ejemplo, que en un solo año echó a perder su carrera y su salud.
»Pero cuando regresé junto a mi pueblo se operó un gran cambio. No en mi amor por ti, sino en mi juventud. Ahora soy un hombre tan viejo como estas colinas cubiertas de salvia, y de ellas he aprendido. Era egoísta y erróneo por mi parte el correr tras de ti, el quererte, el! recibir tus besos… y aun cuando fuera erróneo y egoísta, constituye la mejor influencia que he recibido sobre mi vida. Soy indio.