Odio de razas
Odio de razas Marian Warner creía que seis meses de intenso trabajo en estrecho contacto con los misioneros, y el diligente estudio de cuantos libros pudo hallar: relacionados con el problema indio, le habrían producido una completa comprensión del grave asunto. Y a sus observaciones y estudios añadió un examen y discernimiento tan justos, analíticos y desapasionados como era posible. La emoción no gobernaba sus juicios. Aun cuando sus sentimientos, a través de la relación con Nophaie, fuesen dolorosos y ofuscadores, Marian pudo conseguir que no ensombreciesen su visión, turbasen su juicio ni dificultasen su apreciación imparcial de lo que era justo. El desierto y los pueblos primitivos que lo poblaban habían agudizado su inteligencia, cambiado su actitud ante la vida.
