Odio de razas
Odio de razas Blucher desplegó una hoja de papel, escrita a lápiz, y leyó:
«Robert Wolterson.
»Por mediación del Superintendente de la Escuela India de Mesa.
»Muy señor mío:
»Los informes que se han recibido indican -que sus servicios están muy lejos de ser satisfactorios; que carece usted de energía e iniciativas; que alardea de ganarse la vida sin trabajar; que descuida por completo el cumplimiento de sus obligaciones y no tiene interés de ninguna clase en la prosperidad del servicio; que pasa el tiempo en la ociosidad, vagabundeando inactivamente en los -establecimientos, de los comerciantes o realizando viajes de placer; que casi invariablemente permanece en la cama hasta después de que los empleados que se hallan a su servicio se han incorporado a sus puestos de trabajo; que ha abandonado el cuidado de los sementales de la agencia hasta el punto de que ha muerto uno de ellos, y que, por la misma- causa, ha muerto también recientemente- una ternera.