Odio de razas
Odio de razas - Morgan… Creí que sería conveniente poseer también la confesión de Gekin Yashi… para que pueda mataros a los dos sin las compunciones y los remordimientos¡ que la educación de los blancos me, han inculcado.
Morgan emitió un sonido entrecortado y se recostó en la pared vacilantemente. Blucher, lívido y acobardado, comenzó a tartamudear ininteligiblemente.
Marian experimentó una tremenda opresión en el pecho. Esta opresión semejó elevarla. Desapareció y la joven se encontró repentinamente inundada de calor, libre del frío terror que la había dominado.
- Voy a mataros… a los dos -dijo Nophaie.
Marian cerró la puerta. Luego se colocó entre Nophaie y los dos hombres. Comprendía lo que debía hacer.
- ¡Quietos! -ordenó.
Y giró en dirección a Nophaie, se aproximó a él, y le puso una mano sobre el hombro, mientras con la otra señalaba el arma.
- No debes matar a: esos hombres.
- ¿Por qué no? Blucher y sus hombres mataron a Do Etin. Morgan ha matado el alma de Gekin Yashi.
- Es posible que sea, cierto- replicó Marian-. No es una cuestión de justicia… Si disparas contra ellos, irás a la horca.
- Sí, en el caso de que me atrapen. Y entonces me, gustará pregonar ante un tribunal lo que estos hombres son.