Odio de razas
Odio de razas Aquella noche, Etenia reunió en su hogar a sus hijos). sus parientes en honor a Nophaie y con el fin de que lo oyeran hablar. El viejo preparó una fiesta a la cual fue invitado Withers. Todos comieron, cantaron, se regocijaron. Después, el viejo Nopah se levantó para dirigirse a los reunidos. Estaba solemne y austero, grave y majestuoso, como corresponde a un jefe.
- Hijos… e hijos de mis gentes… Etenia tiene muchos años. Ha trabajado mucho, y es rico. No debe a ningún hombre:blanco ni siquiera lo que vale un botón de plata. No debe nada a ningún indio… Etenia no tiene la sabiduría de los dioses. Ni puede curar las dolencias como hacen los ensalmadores. Por su edad, Etenia se ve obligado a confiar en los hombres jóvenes. Y, por lo tanto, ha tomado en consideración las palabras de Nophaie.
»Nuestro, Padre Blanco de Washington ha declarado la guerra a un pueblo malo que se halla situado al otro lado de los anchos mares, donde el sol se levanta. Ese pueblo malo está compuesto de guerreros. Y esos guerreros han trabajado, desde hace mucho tiempo, las artes de 11-a guerra, han hecho cañones y balas y pólvora para prepararse para la guerra… Desde hace ya tres años, ese pueblo está luchando contra sus vecinos, los hombres blancos que querían vivir en,paz. Y están expulsando de sus hogares y de sus tierras a los hombres blancos.