Odio de razas
Odio de razas En los primeros momentos de sus actividades encontró a Shoie, el que lanzaba (hechizos contra las mujeres indias. Nophaie se hallaba a punto de pasar a su lado desdeñosa- mente, pero se detuvo bruscamente. Aquel indio era joven, fuerte, buen espía y un maravilloso domador y seguidor de caballos. Pos otra parte, Shoie poseía una mentalidad fácilmente adaptable a las necesidades de la guerra. Nophaie se había propuesto no abandonar ni una sola probabilidad de conseguir adeptos.
- Shoie, voy a ir a luchar por los americanos-dijo en el idioma de los Nopahs -. Tú eres un guerrero. ¿Quieres ir conmigo?
- Shoie luchará por Nophaie-replicó el india mientras le dirigía una mirada que iluminó la oscuridad de sus ojos.
Nophaie frecuentó el puesto comercial por espacio de varios días sin dejar de importunar a todos los indios que a él llegaban. Sus sostenidos esfuerzos le produjeron re- sultados dignos de tenerse en cuenta; pera le resultaron insatisfactorios:. Siempre obtenía el respeto y la atención que le eran debidos, mas también tropezaba con los: muros de la duda, que, una vez que han sido erigidos en la imaginación de los indias, resultan imposibles de destruir.
Un viejo Nopah le dijo: