Odio de razas
Odio de razas El apasionado sueño de Nophaie, el deseo, de conducir consigo a la guerra a millares de indios, hubo de ser desechado. Su infatigable labor le produjo el resultado de conseguir que un par de veintenas de indios estampase la marca de sus dedos en el papel de alistamiento voluntario. Desde varios puntos llegaron hasta él: rumoren de que los indios se alistaban en el ejército; pero no pudo comprobarlo hasta después de haber salido del desierto. Una terrible amargura, un disgusto, por la actitud del Gobierno se apoderaron de él. En tiempos de guerra, ¿por qué razones mantenía el Gobierno a un espía alemán en,in puesto importante, donde podía minar la fe de millares de indios que podrían haber sido convertidos en magníficos soldados? ¡Qué estúpida ignorancia, qué ceguera por parte de los oficiales del Gobierno! Blucher era responsable de traición y deslealtad, había sido lo suficientemente inteligente para comprender chic aquellos Nopahs podrían luchar en defensa de América, y los había engañado, con lo que incrementó su molesto disgusto al añadir falsedad sobre falsedad. Nophaie podía ver la verdad con toda su crudeza y su desnudez, y comprendió lo que podría haberse obtenido de los altivos v fieros Nopahs. Una gran página de- la historia de América, la constitución de un ejército de indios que se uniese a los de los hombres blancos para luchar en defensa de la libertad, jamás sería escrita. Nophaie lo veía claramente. Conocía bien a su pueblo y sabía bien cuáles eran:sus magníficas condiciones para la guerra, lo que los indios podrían haber hecho, lo que habrían hecho: una gloriosa hazaña, con lo que habrían correspondido con el bien al mal del Gobierno. ¡Heroísmo a cambio de injusticia! De tal modo los indios habrían ganado la ciudadanía estadounidense. ¡Qué hermosa ocasión se perdía! ¡Perdida! El corazón de Nophaie se abrasaba en las llamas del odio contra el alemán que había destrozado la ocasión más noble que jamás había alboreado para su pueblo.