Odio de razas
Odio de razas Nophaie no tenía necesidad de que se le hiciera esta súplica. Nunca, durante. el curso de su vida, se había hallado bajo los efectos del terrible estado de ánimo que en aquellas circunstancias le abrumaba. La cólera que suscitó en él el asesinato de Da Etin, la emboscada de que fijé objeto por parte de Noki y la tragedia de la pequeña Gekin Yashi pesaban tristemente sobre su alma. La idea de la guerra le había liberado de esa obsesión, de un algo que latía y aleteaba en el fondo de su corazón. La amenaza contra el barco que conducía la exposición flotante de los Estados Unidos, que tan bien recordaba, la intrusión de un enemigo falto de escrúpulos, todo ello había provocado en su interior el despertar del instintivo salva- jismo de su naturaleza.
Y en este estado de ánimo se hallaba Nophaie cuando llegó a Mesa. Y la proximidad de Blucher v la tristeza que se reflejaba en la carta de Marian solamente sirvieron para añadir combustible al fuego en rescoldos.