Odio de razas
Odio de razas - Señorita Warner, ¿quiere usted que mande algún mensaje o alguna carta a Nophaie? - preguntó Withers-. En tal caso, vendrÃa mañana…
- No. Prefiero ir yo -contestó Marian-. La señora Withers dijo que usted me acompañarÃa. ¿Tendrá usted la bondad de hacerlo?
- Lo haré con mucho gusto -contestó Withers-. Tengo algunas reses en el camino y algunas otras propiedades. Es un viaje muy largo vara una persona poco acostumbrada a estos parajes. ¿Sabe usted montar a caballo?
- He montado algunas veces, y el mes pasado fui tres veces por semana a una escuela de equitación. Creo que ya estoy suficientemente preparada. Pero, claro es, en realidad, no sé montar a caballo… si entendemos que sea para manejarlo con habilidad y maestrÃa. Podré aprender a hacerlo.
- Ha sido una suerte que haya adquirido un poco de práctica antes de venir al Oeste. Estos caminos de las tierras de Nophaie son muy duros y accidentados. ¿Cuándo quiere usted que nos pongamos en marcha?
- Tan pronto como usted pueda.
- En ese caso, pasado mañana. Pero no espere usted sorprender a Nophaie. Es una cosa imposible.
- ¿Por qué? No lo diremos a nadie…