RÃo perdido
RÃo perdido —¡Hum! Tú también estás alocada —respondió su padre con acento curioso—. Creo que hubiese hecho bien en no dejarte oÃr el relato. Marvie quiso que lo oyeses, ¿verdad?
—SÃ.
—Bien, también recibirá lo suyo por eso. ¿Qué te pasa, hija, que estás tan pensativa?
—Hoy mucho, papá, y he de confesar que no es que me preocupe tu actitud referente a Marvie —dijo Ina—. ¿No te ha dado que pensar a ti?
—¿Acerca le qué? —preguntó Blaine cerrando la puerta para marcharse.
Ina llevó la jaca de Marvie de la brida, yendo al lado de su padre, hacia el campamento. Ina deseaba hallarse sola para repasar los incidentes del relato de Bill Sneed, para gozar en la victoria de Ben, pero al mismo tiempo deseaba conocer los pensamientos de su padre.
—Sobre la manera de proceder de Setter con Ben Ide —contestó Ina.
—Pues no veo nada en eso que pueda darme que pensar.
—Entonces, en el modo como Ben zurró a Setter.
—Tampoco. Me parece que Setter se mereció esa paliza —respondió Blaine con sinceridad.
—¡Oh papá! —Ina se vio obligada a morderse los labios para no hacerse traición—. Y ¿no te da que pensar el modo como mintió Setter?