RÃo perdido
RÃo perdido —Aceptado. Cuando suceda eso, tú serás el amo… ¡Chócala! Y ahora escúchame. Setter ha mandado a buscar dos policÃas de Redlands. Un alguacil mayor llamado Judd y su agente, Walter. Ahora se hallan en el rancho de los Blaine. A Ina no le ha gustado su aspecto ni su conversación, pero, como es muy lista, los sonsacó. Parece que Setter, a su regreso, hará determinada acusación contra ciertas personas. Claro es que esas personas somos tú y yo, y no tenemos tiempo de aguardarle. Tengo un plan. Mandaré hoy a Modoc a Hammell con una carta para Frisbie. Ya sabes que está empeñado en comprarnos los caballos, si los puede obtener baratos. Le diré que mande mañana a sus hombres aquà para que se lleven todos los caballos que dejamos en los pastos. Puede poner el dinero a mi nombre en el Banco de Hammell. Tú y yo haremos nuestro equipo, cogeremos nuestros mejores caballos y nos encaminaremos hacia la cañada Silver, para buscar las huellas de Bill Hall. Modoc puede reunirse con nosotros en Los Cedros, donde está el único manantial de este lado de la cañada. No regresaremos hasta haber cogido a Bill Hall con las manos en la masa. ¿Qué te parece mi plan?
—Es lo mejor que podemos hacer en las presentes circunstancias —repuso Nevada, frunciendo el ceño—. Tiene, sin embargo, algunos puntos flacos.
—¿Cuáles?