Senda de héroes
Senda de héroes Por haberse contagiado la manada más grande de la nerviosidad que dominaba a la de Ormiston, la etapa del dÃa resultó ser la más larga que habÃan hecho hasta el momento presente. En el campamento, Sterl tenÃa poca inclinación y no mucha oportunidad para aumentar los quebraderos de cabeza de Slyter explicándole que Woolcott habÃa muerto asesinado. En cambio, Slyter confió a los dos vaqueros que habÃa sabido por medio de Dann que Ormiston reclamaba las mil quinientas cabezas de ganado de Woolcott, alegando una deuda de juego. Sterl se quedó viendo visiones y el locuaz Red no pudo, por unos momentos, articular palabra.
—Hathaway lo ha confirmado —prosiguió Slyter—. Me ha contado que Ormiston, Woolcott y los vaqueros esos, Bedford y Jack, jugaban todas las noches.
Cuando Slyter se fue a sus quehaceres, Red salió del mutismo en que habÃa caÃdo.
—Amigo, eso no es asÃ; eso es otro de los... embustes de Ormiston Puede ser que Hathaway lo crea; siempre se fue a la cama cuando las gallinas. Durante meses, casi cada dÃa, una de dos: o bien he visto a Ormiston con Beryl o bien estuve reunido con Jack y Bedford.
Nunca oà mentar los naipes y tú sabes que mi memoria es un registro capaz de dejar pasmado a cualquiera.