Senda de héroes
Senda de héroes En el horizonte se elevaba la luna llena. El ganado se hallaba inquieto, mugÃa, se revolvÃa. Sterl se acercó a Red.
—Amigo, ¿qué te parecerÃa si galopara un trecho para explorar el terreno? Si encuentro trazas de humedad en veinte millas a la redonda, aconsejaré a Dann que nos dirijamos allá directamente, andando mañana todo el dÃa y toda la noche.
—Bien, es una idea magnÃfica —declaró el vaquero—. Sigue adelante. ¡Eso es, si calculas que serás capaz de encontrar el camino de regreso!
Red no cesaba de dirigir pullas a Sterl relativas al hecho de haberse extraviado en el bosque.
—¡Ea, serÃas capaz de inventar bromas sobre la tumba de tu abuela! —replicó Sterl—. ¡Tengo un sentido de orientación que aventaja al tuyo!
Red contestó, cambiando de tema:
—Calculo que nos encontramos en una meseta. Ni un solo lecho de rÃo en el dÃa de hoy.