Senda de héroes
Senda de héroes Busquemos el punto de ruptura? —gritó Red—. Tú, galopa hacia atrás. Yo trotaré adelante.
Saliendo del ensimismamiento en que le habÃa sumido la copiosa lluvia, Sterl pudo distinguir la lÃnea del ganado, destacándose sobre la hierba blanca. Por aquella parte los animales no se movÃan. Recorrió un trecho de camino y detuvo a King para volver a escuchar.
Se oÃa un vigoroso golpear de pezuñas, pero iba disminuyendo de volumen.
El vaquero puso a King al paso, diciéndose que tal vez un puñado de reses se habrÃan separado del grueso de la manada. ¡Entonces, en un momento de tregua del chaparrón, oyó el estampido de unos disparos! Volviéndose para escudriñar a través de la oscuridad, pudo distinguir el apagado brillo de los fogonazos, lejos, al otro lado de la manada.
Momentos después descubrió la oscura silueta de un jinete. Le llamó, al mismo tiempo que se acercaba y obtuvo respuesta. Era Roland.
—Aquà están quietos —dijo éste—. Por ahora, permanecerán tranquilos. Si tenÃan que desbandarse por aquella parte, es raro que no lo hicieran en lo más recio de la tempestad.
—Sà que es extraño —replicó Sterl—. ¿Dónde se encuentra el jinete siguiente?
—No muy lejos. Es Drake. Me ha dicho que Slyter se halla inquieto por sus caballos.
