Senda de héroes
Senda de héroes Poco después aparecÃa a la vista la casa del valle de Slyter, con sus paredes grises y su tejado de hojalata, emplazada pintorescamente en un margen verde con un bosquecillo de enormes eucaliptos detrás y medio escondida dentro de una valla de zarzos dorada. Las lomas se sucedÃan a ambos lados, cada vez más aplanadas, hasta confundirse en una pradera, cuyo suelo, rico en hierba, aparecÃa punteado por innumerables cabezas de vacuno.
Más abajo, asomaban a la vista las vallas de los corrales, formadas por estacas lisas, y después, un establo largo y bajo de techo, hecho de troncos, con un tejado de tierra, que se cubrÃa de verde hierba y flores amarillas, en lugar de las feas planchas de hierro galvanizado.
—¡La casa! —gritó jubilosamente Jones—. ¡Ocho dÃas de viaje! ¡No tan mal! ¡Con tal que no tuviéramos que enfrentarnos con esa imposible expedición!
—¡Bien, Rollie Tewksbury Jones! —declaró Red muy alegre—. Es usted humano, al fin y al cabo. Es la primera vez que le oigo refunfuñar.