Senda de héroes
Senda de héroes Los expedicionarios gozaron desde entonces de unas jornadas de marcha fácil y cómoda sobre un terreno horizontal provisto de hierba y agua en abundancia, mas tan escaso de leña, que siempre que Bill encontraba una rama seca la recogía para aprovecharla en la próxima acampada. Pero ocurrió un hecho pasmoso; en una semana de travesía, pudieron observar que la serranía que les había costado tantos afanes, tanta vida y tantas provisiones atravesar, iba descendiendo de tal modo, que con un rodeo de una semana hubieran podido llegar exactamente al mismo punto en que se encontraban. ¡Seis semanas más que perdidas!
Un día, a últimas horas de la tarde, la línea negra, irregular que había ido creciendo paulatinamente a medida que se aproximaban, reveló ser un río de bastante caudal que corría hacia el Norte. Aquel curso de agua los enfrentaba con un problema; no solamente para cruzarlo, sino porque al correr en dirección contraria a la prevista echaba por el suelo todos sus cálculos. El Warburton, al cual había pensado Dann que se acercaba, habría corrido en dirección Oeste. Según el tosco mapa del jefe, cuando lo cruzaran se dirigirían al Norte hacia un punto situado entre el Never never land y el Golfo y atravesarían el curso superior de todas las corrientes que iban a desembocar a este último. A la conferencia que convocó Stanley, la primera desde largo tiempo, Eric afirmó positivamente:
