Senda de héroes
Senda de héroes Durante todo este tiempo la marea iba bajando lentamente. El lecho del canal dejaba a la vista anchas franjas de barro. Sterl notó que de la orilla opuesta habÃa desaparecido un gran cocodrilo, al cual habÃa creÃdo con toda certeza muerto. El que mató Slyter estaba echado de espaldas, con las patas, parecidas a zarpas, sobresaliendo del agua poco profunda.
Algunos hombres del equipo de Dann cortaban troncos y maleza con el fin de ponerlos de largo en los hondos surcos que ruedas y caballos habÃan dejado en el fango. Bill se puso a construir un cobertizo de lona a cuya sombra pudiera trabajar. Sterl, Red y Friday corriendo a ocuparse en las tareas del campamento, que el rÃo habÃa dejado en suspenso. Poco después, los vaqueros de Slyter y Dann, todos, excepto Roland, que se habÃa quedado en la orilla opuesta, llegaron sucios y mojados, ruidosos y triunfantes, de regreso al campamento.
—Se necesitan voluntarios para conducir el carromato pequeño —gritó el jefe.
Todos querÃan intervenir en aquel trabajo. Dann escogió a Benson, el de más edad.
Mientras seis hombres cortaban árboles bien cubiertos de rama, dos jinetes los arrastraban hacia el rÃo. Dann y Slyter abrÃan el camino. Eric los ayudaba con el aire de un sonámbulo.
