Senda de héroes
Senda de héroes Cinco vaqueros cruzaron el rÃo con Sterl y Red. Dann les salió al encuentro como un general que saludase a un ejército victorioso.
—Tenemos tiempo para hacer pasar los caballos de Slyter y transportar estas provisiones sueltas —dijo—. Mañana reuniremos el ganado que se dispersó y conduciremos la vacada al otro lado.
Cuando, a la mañana siguiente, los vaqueros tuvieron al gran rebaño formando una columna de media milla, quizá, de largo, a una señal de Dann abrieron fuego con sus pistolas y arremetieron contra el ganado. El cinturón de bovinos, de cincuenta yardas de ancho, se encaminó hacia el rÃo apelotonándose por el bajo margen.
Al otro lado, los cocodrilos se tostaban al sol infestando el aire con su tufo. Los bueyes delanteros cogieron miedo v quisieron retroceder. Pero era ya demasiado tarde; las lÃneas de atrás, mugiendo y atropellando, los obligaron a seguir adelante. Al entrar en el agua algunos cayeron y fueron pisoteados por los demás. Pero antes de que pudiera intentar retroceder en desbandada, la vacada se encontró metida en el lodo casi de un modo milagroso.
