Senda de héroes
Senda de héroes El rostro contraÃdo de Sterl expresaba su conformidad con la audaz sugestión de Red.
Pero Friday susurró: —Mucho mejor dejar a los negros ir a la maleza celebrar corrobori.
—Tiene razón —dijo Red—. Es mejor dejar a los aborÃgenes que se harten de carne de caballo, que no exponernos nosotros al menor riesgo.
—Perfectamente. Pero me fastidia —replicó Sterl, volviendo a sumirse en seguida en el silencio.
Hasta sus oÃdos llegaron nuevos y débiles sonidos, que debÃan de ser el crujir de los huesos.
Poco después, se oyó un chapoteo y luego toda atención resultó inútil. Al llegar el dÃa Red dijo que irÃa a ver las señales que pudieran haber dejado los merodeadores negros. Sterl regresó al campamento.
Todos los hombres estaban levantados y Slyter ayudaba a su mujer a preparar el almuerzo. Los ojos del ganadero interrogaron a Sterl con muda ansiedad. Pero, una vez oÃda su información, ni aun los ojos, y menos la boca, quedaron mudos. Dann, por su parte, también rechinaba los dientes.
—PodrÃamos pasarnos sin un buey, pero un buen caballo...
Al llegar al campamento Red le explicó:
—Patrón, encontré el lugar donde los aborÃgenes han matado y descuartizado su caballo.
