Senda de héroes
Senda de héroes —Los agrupábamos en un gran triángulo con uno de los vértices apuntando en dirección a donde querÃamos ir. «Apuntar el rebaño», era el nombre que se daba a esta operación. Dos de los vaqueros de más nervio se encargaban de dirigir este vértice. La masa del ganado seguÃa a los delanteros. Otros dos vaqueros se situaban a cada lado en el centro de la manada y los demás se colocaban en la ancha base del triángulo cuidando de recoger y agrupar de nuevo a los rezagados y desertores.
—¿Eras tú uno de los que cabalgaban a la cabeza? —preguntó Dann.
—No, pero Red sÃ, siempre. Yo era un buen auxiliar para cuidar de los rezagados.
—Vengan esos cinco, muchachos —rugió Dann—. Slyter, daré órdenes a mis vaqueros para que pongan mi ganado en marcha mañana sin falta. A Ormiston voy a decirle que vaya o se quede, como guste... Hasta pronto, que nos encontraremos en el camino. ¡Adiós!