Sombreros gemelos
Sombreros gemelos Brazos Keene se dirigió lentamente hacia Las Ánimas, sin siquiera advertir el glorioso crepúsculo, rojo y dorado, ni los muchos jinetes que con él se cruzaron. Todavía estaba luchando contra el viejo impulso familiar que le impelía a alejarse de allí. ¡Siempre era lo más prudente de cuanto podía hacerse! No obstante, Brazos sabía perfectamente que se había comprometido a cumplir un duro deber que sólo podía tener por epílogo un derramamiento de sangre. Y, sin embargo, advertía también la fascinación que sobre él ejercía la intrigante tragedia de los Neece.