Sombreros gemelos
Sombreros gemelos —Por lo que a eso se refiere, ya sean culpables o no, no se ahorca con frecuencia a hombres en Texas. Creo, por mi parte, que ese vaquero es tan inocente como yo del crimen de que se le acusa. Y es posible que no sea yo solo quien lo cree. Si lo ahorcas, Kiskadden se indignará. Y si sucediera que el ahorcado es inocente y se descubriera que no es culpable...
Durante el breve tiempo en que este diálogo se produjo, Brazos observó a ambos hombres: al tejano de rostro cetrino y cabellos amarillentos, cuya expresión y cuyas palabras eran significativas, y al moreno Bodkin, de frente renegrida, de mirada huidiza, que se indignaba al oÃr la frÃa exposición de su oponente, y en el que se apreciaba una agitación que no estaba justificada por los hechos que hasta entonces se conocÃan.
—Muy bien, Inskip —replicó Bodkin con mal contenido enojo—. Le llevaremos ante Kiskadden... Dejadle que monte su caballo. Y si intenta escapar, voladle los sesos de un tiro.