Sombreros gemelos
Sombreros gemelos —Quiere usted decir en el pellejo de un muerto? —preguntó Brazos al mismo tiempo que se detenía entre ellos.
—¡Oh, Brazos! —exclamó ahogadamente la muchacha.
El rostro de Surface se alteró al instante, tornándose rojo de ira y de violenta expresión.
La sorpresa fue tan grande, que si Brazos hubiera tenido necesidad de buscar más pruebas de la perfidia del hombre, habría podido encontrarlas cuando éste se despojó de su máscara. Indiscutiblemente y durante un instante, Surface pensó que su muerte era inmediata.
—¿Por qué diablos se permite usted regañar a mi novia? —preguntó Brazos fingiendo celos.
—¡Su novia! —exclamó Surface roncamente en tanto que la barbilla cesaba en su temblor —. Le ha engañado a usted, Keene... Lo mismo que a todos los otros... Ella y Syvertsen son...
—¿Insinúa usted que no es su hija? —le interrumpió Brazos.
El ranchero se estremeció. A medida que el temor que le había acometido en el primer momento se desvanecía, Surface comenzaba a recobrar el valor.
—Hija... ¡No...! No es más hija de Syvertsen que mía.
—¿Qué dice usted? Bien, en ese caso, ¿qué diablos es?
