Sombreros gemelos
Sombreros gemelos —Brazos Keene, no quiero que a mi costa añada usted otra muesca a la culata de su revólver.
En ese caso romperé mi norma y grabaré una nueva muesca para usted, Bodkin. Y dondequiera que vaya la mostrará y diré que pertenece al ser más cobarde que he matado en toda mi vida.
—¡Le digo que no desenfundaré el revólver! —gritó Bodkin, con un desesperado terror.
El revólver de Brazos expulsó una llamarada azulada.
—¡Bang...!
—Bodkin gritó como un caballo agonizante. La pierna se le dobló y habrÃa caÃdo al suelo si no hubiera podido agarrarse a una silla. El proyectil de Brazos le habÃa atravesado una pantorrilla.
—¿Quiere usted morir pulgada a pulgada? —preguntó el vaquero.
Bodkin le miró tembloroso; su mandÃbula se agitaba con nerviosidad. ¡Era horriblemente claro su amor a la vida, su temor a la muerte! Y, sin embargo, la rehuÃa..., rehuÃa la destructora verdad de aquel vaquero.