Sombreros gemelos
Sombreros gemelos El despacho del sheriff estaba por completo atestado con la docena, o acaso más de ocupantes que se hallaban sentados o en pie. Una compacta multitud se habÃa congregado en el exterior: con excepción de muy pocas personas, principalmente Surface, que estaba vestido con ropas oscuras, y algunos de sus compañeros, que se encontraban junto a él, la asamblea se componÃa de ganaderos toscamente vestidos y calzados con polvorientas botas.
Brazos paseó una rápida mirada sobre los espectadores, más con el fin de poder apreciar su atención que con el de descubrir a algunos que pudieran conocerlo. TenÃa la seguridad de que habrÃa allà algunos antiguos conocidos suyos. En aquellos momentos el sentimiento general parecÃa estar dominado por una expresión de curiosa hostilidad.
—Siéntese aquÃ, Keene —invitó Kiskadden señalando una de las dos sillas situadas detrás de su mesa. Brazos vio su revólver y su cinturón, su reloj y su navaja, sobre varios papeles. El cajón de la mesa estaba medio abierto, y de él asomaban las negras culatas de algunos Colts. El sheriff se dirigió a uno de los guardas que se hallaban a la puerta.
