Una Mujer indomable
Una Mujer indomable Lucinda observó que si Abe era más cariñoso, no alardeaba de serlo. Jamás importunó a la joven ni se peleó juguetonamente con ella, como había acostumbrado hacer. Respetaba la nueva situación de Bárbara, su atractivo; estas cosas eran sagradas para él. Todo ello se ofrecía con más claridad a la observación de Lucinda porque Bárbara era la única joven a quien Abe había conocido verdaderamente.
Pero esta nueva relación respecto a Bárbara alteró las vidas de los tres hermanos.
Repentinamente, Lucinda creyó apreciar que Grant se convertía en un hombre completo. Por fortuna, no tenía vicios, ni debilidades, ni faltas importantes que corregir. No perdió nada de su alegre temperamento, de su afición a las bromas, de su propensión a importunar o a compartir con Bárbara todo cuanto tuviera. Pero la cortejó abierta y persistentemente.
George dio más claras pruebas de la línea divisoria que, se había trazado en su vida. Durante aquel invierno, hubo de hallarse confinado en la cabaña durante la mayor parte del tiempo a causa del riesgo de contraer pulmonía, creado por la herida que padecía en el pecho. Leyó, estudió y discutió los problemas del ganado con Huett por espacio de muchas horas.
Cuando, con la llegada de la primavera, recobró su antigua fortaleza, se entregó al trabajo con más intensidad que nunca. No fue a Pine ni a Payson.