Una Mujer indomable
Una Mujer indomable Sólo Logan sabÃa los estragos que la muerte de Mooney habÃa obrado en su ánimo. El temor a legar a sus hijos un nombre y una reputación que jamás podrÃan borrar, a que el éxito de su empresa hubiera sido imposibilitado, o, por lo menos, aplazado por muchos años, y el legÃtimo horror y el remordimiento que le acosaban..., todos estos fútiles temores representaron un estéril gasto de fortaleza mental, de noches de insomnio y de dÃas de trabajo. Logan lo descubrió demasiado tarde. De todas las innumerables vicisitudes de su vida, la muerte de Mooney le produjo la mayor angustia y dejó en él la huella más profunda. Para sobrevivir y desarrollarse en aquella región se necesitaba algo más que una gran ambición, que una inconmensurable fortaleza, capacidad de sufrimiento, honradez y ánimo indomeñable; un ganadero necesitaba de todo ello y de algo más para afirmarse y obtener los medios que necesitase. Aun cuando hubiera logrado reunir una numerosa ganaderÃa de reses y de caballos.
Logan pensó que necesitaba más valor para conservarla. Las regiones ganaderas prósperas habÃan atraÃdo o creado siempre a los ladrones, y asà continuarÃa sucediendo en tanto que hubiera ganado en los campos. Los terrenos cercados, lo abrupto de la selva o del desfiladero jamás verÃan el dÃa en que el ganado no fuese una presa fácil de robar y en que no hubiera hombres capaces de apoderarse de las reses de los criadores honestos.