Una Mujer indomable
Una Mujer indomable Logan encontró a su antiguo amigo, Al Doyle, en el Banco. En sus dÃas de juventud, Al habÃa contribuido a la construcción del Ferrocarril Unión-Pacific y del de Santa Fe. HabÃa sido colonizador, ganadero, leñador, tronquista y guÃa. Si habÃa un arizoniano que conociera bien el Oeste, éste era Al Doyle. Durante los últimos tiempos, Al habÃa actuado como guÃa de geólogos y arqueólogos en aquella región llena de desfiladeros, y como guÃa de cazadores en la parte inferior del Tonto Rim.
—¡Hola, Al! —dijo Huett.
—¡Hola, viejo amigo! —contestó Al Doyle—. ¿Qué noticias has tenido de tus hijos?
—Últimamente, pocas. Pocas cartas y muy espaciadas, y todas mutiladas. Estoy cansado... Abe está en el frente. Lo mandaron allá inmediatamente. George y Grant están con las reservas.
—Todos ellos contribuirán a achicharrar a los alemanes a tiros antes de que comience a caer la nieve. ¡Qué guerra más endemoniada, Logan! Hemos entrado en ella exactamente en el momento preciso para salvar a Francia e Inglaterra. Con la retirada de Hindenburg y llegada de los yanquis, el final no puede estar lejano.
—Al, todavÃa no he vendido mi ganado.
