Blancanieves
Blancanieves Cuando ya era completamente de noche llegaron los dueños de la casa: eran los siete enanos que picaban y excavaban las montañas buscando minerales. Encendieron sus siete lamparitas y, al iluminarse la casita, vieron que alguien habÃa estado allÃ, pues no todo estaba tan ordenado como lo habÃan dejado. El primero dijo:
—¿Quién se ha sentado en mi sillita?
El segundo:
—¿Quién ha comido de mi platito?
El tercero:
—¿Quién ha cogido un pedazo de mi panecito?
El cuarto:
—¿Quién ha comido de mi verdurita?
El quinto:
—¿Quién ha pinchado con mi tenedorcito?
El sexto:
—¿Quién ha cortado con mi cuchillito?
El séptimo:
—¿Quién ha bebido de mi vasito?
Entonces el primero miró a su alrededor y vio que su cama estaba un poco aplastada, asà que dijo:
—¿Quién se ha echado en mi camita?
Los otros acudieron presurosos y exclamaron:
—También se ha echado alguien en la mÃa.
Pero el séptimo, al mirar su cama, divisó a Blancanieves, que dormÃa en ella.
