Don Segundo Sombra
Don Segundo Sombra -¡Cruz Diablo! -dijo un viejito que estaba acurrucado contra las brasas, santiguándose con brazos tiesos de mamboretá.
«-Eso mesmo dijo Dolores y como no le faltaban agallas, se descolgó de entre las ramas de su sombra'e toro, con el facón en la mano, pa hacerle un dentro al brujo. Pero cuando llegó al lugar, ya éste había abierto el vuelo, con la chinita hecha ovillo de miedo entre las patas, y le pareció a Dolores [148] que no más vía el resplandor de una nube coloriada por la tarde, sobre el río.
»Medio sonso, el pobre muchacho quedó dando güeltas como borrego airao, hasta que se cayó al suelo y quedó, largo a largo, más estirao que cuero en las estacas.
»Ricién a la media hora golvió en sí y recordó lo que había pasao. Ni dudas tuvo de que todo era magia, y que estaba embrujao por la china bonita que no podía apartar de su memoria. Y como ya se había hecho noche y el susto crece con la escuridá, lo mesmo que las arboledas, Dolores se puso a correr en dirición a las barrancas.