Don Segundo Sombra
Don Segundo Sombra »Gateando como yaguareté, se allegó al lugar y vislumbró al bicho parao en un tronco.
Ya había muerto dos o tres pajaritos, pero seguía de puro vicio partiéndole la cabeza a los que se le ponían a tiro.
»Dolores pensó en el enano malparido, rodiao de las mujercitas embrujadas.
»-¡Hijo de Añang -dijo entre dientes- yo te vi a hacer sosegar!
»Apuntó bien, estiró el arco y largó el flechazo. [157]
»El caburé cayó p'atrás, como gringo voltiao de un corcovo, y los pajaritos remontaron el vuelo igual que si hubieran roto un hilo. Sin perder de vista el lugar donde había caído el bicho, Dolores corrió a buscarlo entre el pasto, pero no halló más que unas gotas de sangre.
»Ya se iba a acobardar cuando a unos dos tiros de lazo, golvió a ver un rodeo de pajaritos y en el medio otro caburé. De miedo y de rabia, tiró apurao y la flecha salió p'arriba.