Don Segundo Sombra
Don Segundo Sombra -Me está pareciendo que sÃ.
-Güeno. Yo le avisaré al muchacho que viene todos los dÃas al pueblo a hacer encargos.
Él sabe pasar por acá.
-Más me gusta que no diga nada. Si puedo iré yo mesmo a la estancia.
-Arreglao. ¿No quiere servirse de algo?
-Güeno -dijo don Segundo, sentándose en una mesa cercana- eche una sangrÃa y gracias por el convite.
Lo que habÃa que decir estaba dicho. Un silencio tranquilo aquietó el lugar. El tape Burgos se servÃa una cuarta caña. Sus ojos estaban lacrimosos, su faz impávida. De pronto me dijo, sin aparente motivo:
-Si yo juera pescador como vos, me gustarÃa sacar un bagre barroso bien grandote.
Una risa estúpida y falsa subrayó su decir, mientras de reojo miraba a don Segundo.