Don Segundo Sombra
Don Segundo Sombra »Pero amigo, allí le dijeron que sólo podían dentrar las almas destinadas al cielo y que como él nunca podría llegar a esa gloria, por haberla desnegao en la oportunidá, no podían guardarlo. Las penas eternas le tocaban cumplirlas en el Infierno.
»Y Miseria enderezó al Infierno y golpió en la puerta, como antes golpiaba en la tabaquera sobre del yunque, haciendo llorar los diablos. Y le abrieron pero, qué rabia no le daría cuando se encontró cara a cara con el mesmo Lilí.
»-¡Maldita mi suerte -gritó-, que andequiera he de tener conocidos!
»Y Lilí, acordándose de las palizas, salió que quemaba, con la cola como bandera'e comisaría, y no paró hasta los pieses mesmo de Lucifer, al que contó quién estaba de visita.
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»Nunca los diablos se habían pegao tan tamaño susto y el mesmito Ray de los Infiernos, recordando también el rigor del martillo, se puso a gritar como gallina culeca, ordenando que cerraran bien toditas las puertas, no juera a dentrar semejante cachafaz.