Don Segundo Sombra
Don Segundo Sombra -¿Es verdá que no soy el de siempre y que esos malditos pesos van a desmentir mi vida de paisano?
-Mirá -dijo mi padrino, apoyando sonriente su mano en mi hombro-. Si sos gaucho en de veras, no has de mudar, porque andequiera que vayas, irás con tu alma por delante como madrina'e tropilla. [374]
Tanto las yeguas como los caballos viejos, olfatearon el camino de la querencia. Yo también sentÃa contenidamente esa aproximación a mis pagos, de donde tan desplumado y dolorido habÃa salido, jurando en mi interior no volver. Pago es patria chica y, por más que nos independicemos, nos quedan metidos dentro cuñas de goce o de dolor ya, hechos carne con el tiempo.
Sin querer apurar el galope, llegamos esa noche a Luján.