Juan Moreira
Juan Moreira Su hermosa cabeza estaba adornada de una tupida cabellera negra, cuyos magnÃficos rizos caÃan divididos sobre sus hombros; usaba la barba entera, barba magnÃfica y sedosa que descendÃa hasta el pecho, sombreando graciosamente una boca algo gruesa donde se hallaba eternamente dibujada una sonrisa de suprema amargura.
Sus más hermosas facciones eran los ojos y la nariz: los primeros iluminaban su semblante atrayente, dándole una expresión inteligente y altiva; la segunda, ligeramente aguileña, contribuÃa a aquella expresión de simpática bravura que dominaba en aquel semblante.
VestÃa entonces un chiripá de paño negro sujeto a la cintura por un tirador cubierto de monedas de plata, que le servÃa para oprimir su estómago algo saliente.
De este tirador pendÃan por la parte de adelante dos brillantes trabucos de bronce, y sujetaba sobre el vacÃo, al alcance de la mano derecha, una daga lujosamente engastada.
El aseo de su ropa, que se veÃa en su blanquÃsima camisa y en el prolijo cribo del calzoncillo, era notable.
Su traje estaba completado por una bota militar flamante, adornada con espuelas de plata, un saco de paño negro, un pañuelo de seda graciosamente enrollado al cuello, y un sombrero de anchas alas.