Juan Moreira
Juan Moreira —Ahà la tiene, amigo; usted se empeñó, y no ha sido culpa mÃa. Yo no mato sino a las partidas.
—¿Y quién es usted, paisano? —preguntó el gaucho en el colmo del asombro.
—Yo soy Juan Moreira —replicó éste lleno de soberbia—, y puede usted mandar con confianza.
En seguida se acercó a su overo bayo, sobre el cual montó tranquilamente, y sin volver la cara ni dirigir la palabra a los asombrados paisanos, se alejó al tranco de su caballo.
—¡Dios le ayude, amigo! —le gritó entonces el resero—. Dios le ayude, porque es usted un hombre de corazón.
Y se perdió también en las vueltas del camino, arreando sus animalitos.