Juan Moreira
Juan Moreira Moreira se hizo en los toldos un gran bebedor y un jugador malicioso, desplegando un talento especial para hacer trampas con la baraja.
El indio es jugador por el mismo género de vida ociosa que lleva, y es en el juego tan vehemente como en la bebida: juega mientras tiene qué jugar.
Cuando cae el comisario pagador con los pequeños sueldos, que se convierten en fuertes sumas por la cantidad de meses que se les adeudan, en cada toldo se arma una jugada donde el indio que pierde juega, buscando el desquite, hasta el kepí con galones, que es la prenda que más estima.
Y un indio que llega a perder hasta el kepí es una fiera a quien sólo puede sujetar el profundo respeto que tiene por el cacique y el capitanejo que como autoridad suprema preside la jugada.
En estas jugadas Moreira siempre salía vencedor de buena o mala manera, lo que había dado lugar a lances muy desagradables que habían terminado en una lucha a mano armada, en que el indio sacaba siempre la peor parte, pues Moreira no se hacía mucho de rogar para sacar su daga y hacer un desparramo.