Las Minas del Rey salomón

Las Minas del Rey salomón

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo XI

La señal

Largo rato, dos horas poco más o menos, permanecimos sentados y silenciosos, demasiado impresionados por los horrores que acabábamos de ver, para poder conversar. Al fin, cuando al aparecer los primeros albores de la mañana nos disponíamos a acostarnos, oímos el ruido de varias pisadas. El centinela a la puerta del kraal dio el ¿quién vive? que en apariencia fue satisfactoriamente contestado, pero con voz tan baja que no llegó hasta nosotros, pues los pasos continuaron acercándose a nuestra choza, cuya puerta se abrió para dar entrada a Infadús y a unos seis jefes de marcial aspecto y arrogante presencia que le acompañaban.

—Mis señores, como os lo prometí, aquí me tenéis. He traído conmigo, mis señores y tú, Ignosi, legítimo Rey de los kukuanos, a estos hombres, grandes entre nosotros y jefe cada uno de tres mil guerreros, prontos a obedecer sus órdenes en el servicio del Rey. Les he contado todo cuanto mis ojos han visto y mis oídos escuchado. Ahora permíteles también ver la sagrada serpiente en derredor de tu cintura y oír de tus mismos labios tu historia, Ignosi, para que puedan decidirse y digan si estarán a tu lado o al lado de Twala, el Rey.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker