Las Minas del Rey salomón
Las Minas del Rey salomón La leyenda de las minas del rey Salomón
—¿Qué oyó usted en Bamangwato con relación a la expedición de mi hermano? —preguntome sir Enrique, mientras yo hacía una pausa para cargar mi pipa, antes de contestar al capitán Good.
—Oí, y jamás he hecho mención de ello hasta hoy, que su hermano se dirigía a las minas de Salomón.
—¡Las minas de Salomón! —exclamaron a un tiempo mismo mis dos oyentes. ¿Dónde están esas minas?
—Lo ignoro, sí sé en donde se dice que están. Una vez vi los picos de las montañas que las rodean, pero un desierto de ciento treinta millas me separaba de ellas, y no sé que blanco alguno lo haya cruzado, excepto uno. Quizá lo mejor que puedo hacer, es contarle la leyenda de esas minas, tal como la conozco, dándome ustedes palabra de no revelar cosa alguna de lo que diga sin obtener mi consentimiento. ¿Aceptan ustedes? Tengo mis razones para decirlo así.
Sir Enrique hizo un signo afirmativo con la cabeza, y el capitán Good replicó:
—Ciertamente, ciertamente.
