Las Minas del Rey salomón
Las Minas del Rey salomón En marcha por el desierto
HabÃamos muerto nueve elefantes y necesitábamos dos dÃas para arrancarles los colmillos, traerlos a nuestro campamento y enterrarlos cuidadosamente en la arena, bajo un árbol que se distinguÃa de los demás en muchas millas a la redonda. Era un precioso lote de marfil, nunca habÃa visto otro igual: cada colmillo pesaba, por término medio, de cuarenta a cincuenta libras, exceptuando los del enorme elefante que mató al pobre Khiva, los cuales, a nuestro juicio, debÃan juntos alcanzar a unas ciento setenta.
