Democracia - El dios que fracasó
Democracia - El dios que fracasó La legalidad democrática no equivale a justicia. El derecho se convierte en herramienta política. La ley deja de reflejar principios universales y pasa a ser el resultado de coaliciones circunstanciales. El poder judicial, lejos de ser un freno, se adapta a la voluntad del legislador dominante. La expansión estatal es legal, aunque ilegítima desde el punto de vista de la propiedad y la ética. No existe una fórmula mágica dentro de la democracia que garantice su autocontención. El supuesto equilibrio de poderes es teatro. La mayoría lo puede todo.
Con el ascenso de la democracia, la política dejó de ser asunto de élites responsables para convertirse en espectáculo de masas. El sufragio universal dio poder político a quienes no tienen propiedad, experiencia ni incentivos para defender el orden natural. En lugar de proteger la libertad y la propiedad, la democracia se convirtió en una herramienta para redistribuir riqueza, diluir responsabilidades y borrar las diferencias naturales entre individuos, familias y comunidades.
