Democracia - El dios que fracasó
Democracia - El dios que fracasó La ausencia de Estado no equivale a caos. El caos es lo que produce el monopolio de la violencia. La verdadera paz solo es posible donde hay justicia sin privilegios, ley sin legisladores, autoridad sin dominación.
La estructura estatal moderna tiende a la centralización: una única autoridad impone normas uniformes sobre vastos territorios y poblaciones diversas. Esta concentración de poder es incompatible con la propiedad privada, que requiere descentralización, competencia jurisdiccional y autodeterminación comunitaria. La única forma de debilitar al Estado es fragmentarlo: romper su monopolio en unidades más pequeñas y autónomas.
La secesión no es un acto de agresión, sino de autodefensa. Cuando una comunidad decide desligarse de un aparato político opresor, está ejerciendo su derecho natural a organizarse según sus propios valores y necesidades. Así como un individuo puede romper un contrato, una ciudad, una región o una familia puede separarse de una autoridad que ya no representa sus intereses ni respeta sus derechos.
