Tan poca vida
Tan poca vida Las fracturas que habÃan intentado ignorar durante tanto tiempo finalmente se convirtieron en grietas insalvables. La amistad que los unÃa empezó a tambalearse bajo el peso de los secretos, los resentimientos y las sombras que cada uno llevaba dentro. Y en el centro de todo estaba Jude, atrapado en un laberinto del que no sabÃa cómo escapar.
Era una noche frÃa en Manhattan cuando Willem encontró a Jude en el balcón del apartamento, mirando la ciudad como si buscara algo que no podÃa alcanzar. El viento le despeinaba el cabello, pero Jude permanecÃa inmóvil, envuelto en su silencio habitual.
—¿Puedes hablar conmigo, Jude? —preguntó Willem, con la voz cargada de frustración y miedo. —¿Sobre qué? —respondió Jude sin apartar la vista del horizonte. —Sobre lo que sea que te está destrozando.
Jude no respondió de inmediato. Cuando finalmente habló, su voz era apenas un susurro. —Hay cosas que no puedes entender, Willem. Ni tú ni nadie.
