Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville Se retiró Ángel luego a descansar, y no sintiéndose muy bien a la mañana siguiente, se quedó en su cuarto, reflexionando. Eran tales las circunstancias en que había dejado a Tess, que aunque al recibir hallándose al sur del Ecuador la tierna misiva de su esposa consideró su deber regresar inmediatamente a su lado resuelto ya a perdonarla, ahora que había vuelto por fin, no le parecía tan fácil la reconciliación ni se decidía del todo a intentarla. Era Tess de carácter apasionado y los términos de su última carta mostraban claramente cuánto había perdido él en su estimación, debido a su demora, y con mucha razón —según reconocía él—, por lo que hubo de preguntarse a sí mismo si no convendría, antes de presentarse a ella, avisarla de su llegada. Si el amor de Tess se había trocado en desvío durante las últimas semanas, una entrevista inesperada y brusca podía dar motivo a que surgieran palabras amargas.