La letra escarlata
La letra escarlata Sus angustias Ãntimas le habÃan llevado á adoptar prácticas más en armonÃa con las de la iglesia católica, que no con las de la protestante en que habÃa nacido y se habÃa educado. Encerrándose en su alcoba, bajo llave, se entregaba al empleo de la disciplina en su enfermo cuerpo. Con frecuencia este ministro protestante y puritano se las habÃa aplicado á las espaldas, riéndose amargamente de sà mismo al mismo tiempo, y fustigándose aun más implacablemente á causa de esta risa amarga. Como otros muchos piadosos puritanos tenÃa por costumbre ayunar; aunque no como ellos para purificar el cuerpo y hacerlo más digno de la inspiración celestial, sino de una manera rigorosa, hasta que le temblaban las rodillas, y como un acto de penitencia. Pasaba también en vela noche tras noche, algunas veces en completa obscuridad; otras alumbrado sólo por la luz vacilante de una lámpara; y otras contemplándose el rostro en un espejo iluminado por la luz más fuerte que le era posible obtener, simbolizando de este modo el constante examen interior con que se torturaba, pero con el cual no podÃa purificarse.