La letra escarlata
La letra escarlata Al notar la luz de la lámpara del Gobernador, la anciana señora apagó prontamente la suya y desapareció probablemente entre las nubes. El ministro no la volvió á ver. El magistrado, después de una escrupulosa observación de las tinieblas, en las que por otra parte nada le habría sido posible distinguir, se retiró de la ventana.