Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu Es una autoconciencia para una autoconciencia. De hecho, sólo así lo es; pues sólo aquí deviene para ella, por primera vez, la unidad de sí misma en su ser-otro; yo, que es el objeto de su concepto, no es, de hecho, objeto; mas el objeto del deseo es solamente autónomo, pues es la sustancia universal que no se puede aniquilar, la esencia fluida igual a sí misma. En tanto que una autoconciencia es el objeto, éste es también, en la misma medida, tanto yo como objeto.—Con lo cual ya está presente para nosotros el concepto de espíritu. Lo que a continuación llegará para la conciencia es la experiencia de lo que el espíritu es, esa sustancia absoluta que, en la libertad y autonomía perfectas de la oposición de ellas, a saber, de autoconciencias diversas que son para sí, es la unidad de las mismas; yo que es nosotros, y nosotros que es yo. Sólo en la autoconciencia, en cuanto concepto del espíritu, alcanza la conciencia el punto de inflexión en el que, saliendo de la coloreada apariencia del más acá sensible y de la noche vacía del más allá suprasensible, pone pie en el día espiritual del presente.