Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu Sin embargo, de este modo, este movimiento de la autoconciencia dentro de la referencia a otra autoconciencia se ha representado como la actividad de una de ellas; pero esta misma actividad de una tiene el doble significado de ser tanto su actividad como la actividad de la otra; pues la otra es igualmente autónoma, está igualmente cerrada y resuelta en sí, y no hay nada en ella que no sea por ella misma. La primera no tiene un objeto delante de sí tal como éste sería de primeras sólo para el deseo, sino que tiene a un objeto autónomo que es para sí, sobre el que, por tanto, ella no puede disponer nada para sí si el objeto no hace en sí mismo lo que ella hace en él. El movimiento es, pues, simplemente, el doble movimiento de ambas autoconciencias. Cada una ve a la otra hacer lo mismo que ella hace; cada una hace ella misma lo que exige a la otra; y por eso hace lo que hace también y únicamente en la medida en que la otra haga lo mismo; una actividad unilateral sería inútil, porque lo que deba ocurrir sólo puede llegar a ocurrir por medio de las dos.
Esta actividad, por tanto, no sólo tiene doble sentido en la medida en que es una actividad tanto frente a sí como frente a la otra, sino también en la medida en que, inseparablemente, es tanto la actividad de una como de la otra.